martes, 29 de septiembre de 2009

VIDEO: LA PANTERA ROSA DE PINTOR

VIDEO: LA PANTERA ROSA DE PINTOR

VIDEO: LA PANTERA ROSA DE PINTOR

Quien no recuerda a la Pantera Rosa, aquí uno de sus mejores capítulos

CUENTO: EL GATITO MARRAMIAU
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domingo, 27 de septiembre de 2009

CUENTO: EL GATITO MARRAMIAU

CUENTO: EL GATITO MARRAMIAU

CUENTO: EL GATITO MARRAMIAU

Estaba el gatito Marramiau sentadito al sol en su tejado, cuando le llevaron la agradable noticia de que iba a verse casado con una linda gatita rubia. Fue tan grande la sorpresa de Marramiau, que resbalo. Y se cayó desde el tejado al suelo. El golpe fue tan grande, que Marramiau se rompió las costillas. Y la puntita del rabo.


Enseguida, le llevaron al hospital.

Unos médicos decían: Bueno, bueno. Y otros médicos decían: Malo, malo. Como Marramiau se iba a morir, tuvo que confesarse de las muchas cosas que había robado.

Siete libras de chorizos... La nata de la leche... Carne, tocino, salchichas, alguna que otra morcilla... ¿Sardinas? ¡Oh! Había perdido la cuenta. Mil... Dos mil... Las sardinas eran lo que más le gustaba.

Fueron llegando los vecinos a ver por última vez al gatito Marramiau, que se iba a morir.

Y en efecto, poco más tarde, Marramiau estiró la pata y el rabo.

Los gatos vistieron de luto, pero los ratones se pusieron a bailar de contento. Hubo que llevar a enterrar a Marramiau. Y el cortejo paso por la plaza del mercado. Entonces, ¿sabéis que ocurrió? Pues que al olor de las sardinas Marramiau resucitó. Desde entonces dicen todos: ¡siete vidas tiene un gato!

FIN

CUENTO: PIEL DE OSO
Fuente: une.edu.ve
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jueves, 24 de septiembre de 2009

CUENTO: PIEL DE OSO

CUENTO: PIEL DE OSO

CUENTO: PIEL DE OSO

Hacía ya algún tiempo que un oso muy grande se dejaba ver en el bosque. Era tan espantoso, que cuantos tenían la desgracia de encontrarse con él huían aterrorizados a la aldea, tapándose la cara para no verlo.
En las carreteras y en los caminos solo se hablaba del oso, se comentaba su crueldad y se calculaba el número de ovejas que podia matar en una noche.

Dos amigos cazadores que se vanagloriaban de haber matado leones y panteras, decidieron que había llegado el momento de demostrar su valor a sus conciudadanos, matando al animal. Estaban tan seguros de conseguirlo en el primer intento, que fueron a ver a un peletero amigo suyo y le preguntaron

-¿ Cuánto nos das por la piel del oso?

-Les doy tanto.

-De acuerdo. Será mejor que nos pagues en seguida, porque esta noche to traeremos la piel del animal.

Dicho y hecho. El peletero compró la piel del oso y los dos cazadores se fueron en busca de carabinas y cuchillos. Luego se dirigieron al bosque, seguidos por las miradas de admiración de todos los habitantes de la aldea.

Pero a medida que se adentraban por entre los árboles, los dos amigos empezaron a perder el ánimo. Sintieron algo muy parecido al miedo... Y cuando, de pronto, oyeron un sordo estruendo y se encontraron ante la espantosa mole del oso, experimentaron tal terror, que soltaron las arenas y trataron de ponerse a salvo.

Uno se encaramó a un árbol. El otro, no sabiendo qué hacer, se dejó caer en el suelo y se fingió muerto. El oso, que era menos feroz de cuanto se había dicho, to olfateó, le dio la vuelta con una zarpa, le olio la cabeza y luego, sin causarle el menor rasguño, se alejó.

Ya pasado el peligro, el cazador que estaba en el árbol bajó muy agitado y le dijo a su compañero

-¡Ha sido estupendo cómo echaste al oso ! Pero vi que te decía algo al oído. ¿Qué to dijo?

-Me ha dicho que nunca se debe vender la piel de un oso antes de matarlo.

CUENTO: EL LEON Y EL RATON
Fuente: une.edu.ve
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lunes, 21 de septiembre de 2009

CUENTO: EL LEON Y EL RATON

CUENTO: EL LEON Y EL RATON

CUENTO: EL LEON Y EL RATON

Una tarde muy calurosa, un león dormitaba en una cueva fria y oscura. Estaba a punto de dormirse del todo cuando un ratón se puso a corretear sobre su hocico.
Con un rugido iracundo, el león levantó su pata y aplastó al ratón contra el suelo. -¿Cómo te atreves a despertarme? Gruñó. Te voy a espachurrar. Oh, por favor, por favor, perdóname la vida chilló el ratón atemorizado. Prometo ayudarle algún día si me deja marchar.
-¿Quieres tomarme el pelo? Dijo el Leon; -¿Cómo podría un ratoncillo como tú ayudar a un león grande y fuerte como yo? Se echó a reir con ganas. Se reía tanto que un descuído deslizó su pata y el ratón escapó.
Unos días más tarde el león salió de caza por la jungla. Estaba justamente pensando en su próxima comida cuando tropezó con una cuerda estirada en medio del sendero. Una red enorme se abatió sobre él y pese a toda SU fuerza, no consiguió liberarse. Cuanto más, se removía y se revolvia, más se enredaba y más se tensaba la red en torno a él.
El león empezó a rugir tan fuerte que todos los animales le oían, pues sus rugidos llegaban hasta los mismos confines de la jungla. Uno de esos animales era el ratoncillo, que se encontraba royendo un grano de maíz. Soltó inmediatamente el grano y corrió hasta el león.
-Oh, poderoso león -chilló- Si me hicieras el favor de quedarte quieto un ratito podria ayudarte a escapar. El león se sentia ya tan exhausto que permaneció tumbado mirando como el ratón roía las cuerdas de la red.
Apenas podia creerlo cuando, al cabo de un rato, se dió cuenta que estaba libre. Me salvaste la vida, ratoncillo dijo.
Nunca volveré a burlarme de las promesas hechas por los amigos pequeños.
CUENTO: EL AGUA DEL POZO
Fuente: une.edu.ve
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miércoles, 16 de septiembre de 2009

CUENTO: EL AGUA DEL POZO

CUENTO: EL AGUA DEL POZO

CUENTO: EL AGUA DEL POZO

Un día lluvioso el agua que caía llenó un pozo que hacía tiempo que estaba seco. Cuando estuvo llenito, dijo al agua:

-¿Por qué me llenaste? dijo el pozo

-Porque te vi tan seco que prometí que cuando lloviera te llenaría-

Poco a poco el agua se iba transformando en vapor de agua para luego volverse nube. Y el Pozo preguntó:

-¿ Por qué te vas al cielo,
agua?

-Porque el sol, el rey del cielo, me evapora para convertirme en nube blanca, como las demás que estári allá, arriba.


Cuando ya el agua estuvo en el cielo, sucedió algo sorprendente: un eclipse de sol. El día se volvió noche y empezó a llover muy fuerte.

El pozo quedó convertido en un hermoso lago azul, tan azul como el cielo, y se llenó de cisnes, patos, ranas y sapos. En el fondo crecieron muchas plantas acuáticas.

Todos los animales que llegaron al lago para vivir en él o para calmar la sed, vivieron muy felices por toda su vida.

De: Claudet Beiarano, 10 años, (5° grado Unidad Educativa Anaco)
CUENTO: EL GATO CON BOTAS
Fuente: une.edu.ve
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lunes, 14 de septiembre de 2009

CUENTO: EL GATO CON BOTAS

CUENTO: EL GATO CON BOTAS

CUENTO: EL GATO CON BOTAS

Al morir un molinero, dejó por herencia a su hijo tan solo un gato. Pero éste dijo a su amo. -No te parezca que soy poca cosa. Obedéceme y verás.
Venía la carroza del rey por el camino. -Entra en el río -ordenó el Gato con Botas a su amo, y gritó: -¡Socorro. ¡Se ahoga el Marqués de Carabás!

El Rey y su hija mandaron a sus criados que sacaran del río al supuesto Marques de Carabás, y le proporcionaron un traje seco, muy bello y lujoso. Le invitaron a subir a la real carroza, y adelantándose el Gato por el camino, pidió a los segadores que, cuando el rey preguntara de quien eran aquellas tierras contestaran «del Marqués de Carabás». Igual dijo a los vendimiadores, y el rey quedó maravillado de lo que poseía su amigo el Marqués.Siempre adelantándose a la carroza, llegó el gato al castillo de un gigante, y le dijo: -He oído que podréis convertiros en cualquier animal. Pero no lo creo. ¿No? Gritó el gigante. -Pues convéncete. Y en un momento tomó el aspecto de un terrible león. -¿A que no eres capaz de convertirte en un ratón?

¿Cómo que no? Fíjate. -Se transformó en ratón y entonces ¡AUM! el Gato se lo comió de un bocado, y seguidamente salió tranquilo a esperar la carroza.

¡Bienvenidos al castillo de mi amo, el Marqués de Carabás! Pase Su Majestad y la linda princesa a disfrutar del banquete que está preparado. El hijo del molinero y la princesa se casaron, y fueron muy felices Todo este bienestar lo consiguieron gracias a la astucia del Gato con Botas.
CUENTOS INFANTILES: RISITOS DE ORO
Fuente: guiainfantil.com
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viernes, 11 de septiembre de 2009

CUENTOS INFANTILES: RICITOS DE ORO

CUENTOS INFANTILES: RICITOS DE ORO

CUENTOS INFANTILES: RICITOS DE ORO

En una preciosa casita, en el medio de un bosque florido, vivían 3 ositos. El papá, la mamá, y el pequeño osito. Un día, tras hacer todas las camas, limpiar la casa, y hacer la sopa para la cena, los tres ositos fueron a pasear por el bosque. Mientras los ositos estaban caminando por el bosque, apareció una niña llamada Ricitos de Oro que, al ver tan linda casita, se acercó y se asomó a la ventana. Todo parecía muy ordenado y coqueto dentro de la casa.

Entonces, olvidándose de la buena educación que su madre le había dado, la niña decidió entrar en la casa de los tres ositos. Al ver la casita tan bien recogida y limpia, Ricitos de Oro curiseó todo lo pudo. Pero al cabo de un rato sintió hambre gracias al olor muy sabroso que venía de la sopa puesta en la mesa. Se acercó a la mesa y vio que había 3 tazones. Un pequeño, otro más grande, y otro más y más grande todavía. Y otra vez, sin hacer caso a la educación que le había dado sus padres, la niña se lanzó a probar la sopa. Comenzó por el tazón más grande, pero al probarlo, la sopa estaba demasiado caliente. Entonces pasó al mediano y le pareció que la sopa estaba demasiado fría. Pasó a probar el tazón más pequeño y la sopa estaba como a ella le gustaba. Y la tomó toda, todita. Cuando acabó la sopa, Ricitos de Oro se subió a la silla más grande pero estaba demasiado dura para ella. Pasó a la silla mediana y le pareció demasiado blanda. Y se decidió por sentarse en la silla más pequeña que le resultó comodísima. Pero la sillita no estaba acostumbrada a llevar tanto peso y poco a poco el asiento fue cediendo y se rompió. Ricitos de Oro decidió entonces subir a la habitación y a probar las camas. Probó la cama grande pero era muy alta. La cama mediana estaba muy baja y por fin probó la cama pequeña que era tan mullidita y cómoda que se quedó totalmente dormida.
Mientras Ricitos de Oro dormía profundamente, llegaron los 3 ositos a la casa y nada más entrar el oso grande vio cómo su cuchara estaba dentro del tazón y dijo con su gran voz:
-¡Alguien ha probado mi sopa! Y mamá oso también vio su cuchara dentro del tazón y dijo:
-¡Alguien ha probado también mi sopa! Y el osito pequeño dijo con voz apesadumbrada:
-¡Alguien se ha tomado mi sopa y se la ha comido toda entera! Después pasaron al salón y dijo papá oso:
-¡Alguien se ha sentado en mi silla! Y mamá oso dijo:
-¡Alguien se ha sentado también en mi silla! Y el pequeño osito dijo con su voz aflautada:
-¡Alguien se ha sentado en mi sillita y además me la ha roto!
Al ver que allí no había nadie, subieron a la habitación para ver si el ladrón de su comida se encontraba todavía en el interior de la casa. Al entrar en la habitación, papá oso dijo:
-¡Alguien se ha acostado en mi cama! Y mamá oso exclamó:
-¡Alguien se ha acostado en mi cama también! Y el osito pequeño dijo:
-¡Alguien se ha acostado en mí camita...y todavía sigue durmiendo!

Ricitos de Oro, mientras dormía creía que la voz fuerte que había escuchado y que era papá oso, había sido un trueno, y que la voz de mamá oso había sido una voz que la hablaba en sueños pero la voz aflautada del osito la despertó.
De un salto se sentó en la cama mientras los osos la observaban, y saltó hacia el otro lado saliendo por la ventana corriendo sin parar un solo instante, tanto, tanto que no daban los pies en el suelo. Desde ese momento, Ricitos de Oro nunca volvió a entrar en casa de nadie ajeno sin pedir permiso primero. Y colorin colorado, este cuento se ha acabado, y colorin colorete, por la chimenea sale un cohete.

CUENTOS INFANTILES: LA GALLINA ROJA
Fuente: guiainfantil.com
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lunes, 7 de septiembre de 2009

CUENTOS INFANTILES: LA GALLINA ROJA

CUENTOS INFANTILES: LA GALLINA ROJA

CUENTOS INFANTILES: LA GALLINA ROJA

Había una vez una gallina roja llamada Marcelina, que vivía en una granja rodeada de muchos animales. Era una granja muy grande, en medio del campo. En el establo vivían las vacas y los caballos; los cerdos tenían su propia cochiquera. Había hasta un estanque con patos y un corral con muchas gallinas. Había en la granja también una familia de granjeros que cuidaba de todos los animales.

Un día la gallinita roja, escarbando en la tierra de la granja, encontró un grano de trigo. Pensó que si lo sembraba crecería y después podría hacer pan para ella y todos sus amigos.
-¿Quién me ayudará a sembrar el trigo? les preguntó.
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el
gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, pues lo sembraré yo, dijo la gallinita.

Y así, Marcelina sembró sola su grano de trigo con mucho cuidado. Abrió un agujerito en la tierra y lo tapó. Pasó algún tiempo y al cabo el trigo creció y maduró, convirtiéndose en una bonita planta.
-¿Quién me ayudará a segar el trigo? preguntó la gallinita roja.
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el
gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, si no me queréis ayudar, lo segaré yo, exclamó Marcelina.

Y la gallina, con mucho esfuerzo, segó ella sola el trigo. Tuvo que cortar con su piquito uno a uno todos los tallos. Cuando acabó, habló muy cansada a sus compañeros:
-¿Quién me ayudará a trillar el trigo?
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el
gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, lo trillaré yo.

Estaba muy enfadada con los otros animales, así que se puso ella sola a trillarlo. Lo trituró con paciencia hasta que consiguió separar el grano de la paja. Cuando acabó, volvió a preguntar:
-¿Quién me ayudará a llevar el trigo al molino para convertirlo en harina?
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el
gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, lo llevaré y lo amasaré yo, contestó Marcelina.

Y con la harina hizo una hermosa y jugosa barra de pan. Cuando la tuvo terminada, muy tranquilamente preguntó:
- Y ahora, ¿quién comerá la barra de pan? volvió a preguntar la gallinita roja.
-¡Yo, yo! dijo el pato.
-¡Yo, yo! dijo el
gato.
-¡Yo, yo! dijo el perro.
-¡Pues NO os la comeréis ninguno de vosotros! contestó Marcelina. Me la comeré yo, con todos mis hijos. Y así lo hizo. Llamó a sus pollitos y la compartió con ellos.

Autor: Byron Barton. Escritor e ilustrador de libros infantiles. Nació en Pawtuck, Rhode Island, y vive en Nueva York donde trabaja para la CBS
CUENTO: EL DUENDE Y EL BUHO
Fuente: guiainfantil.com
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sábado, 5 de septiembre de 2009

CUENTO: EL DUENDE Y EL BUHO

CUENTO: EL DUENDE Y EL BUHO

EL DUENDE Y EL BUHO

Había una vez un duende que vivía en una seta de chocolate del bosque. Cerca de su casa pasaba un río de aguas azules y transparentes. Todas las mañanas el duende atravesaba el río para comprar comida en el mercado del bosque. Le gustaba mucho hablar con sus amigos, el oso carnicero, la nutria pescadera y el lobo panadero.
Un día el duende conoció a un nuevo animal del bosque que había viajado mucho por todo el mundo, era un búho muy sabio.

El duende y el búho se hicieron muy amigos y todos los días se reunían en la casa de chocolate para jugar al ajedrez.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado, si quieres que te lo cuente otra vez cierra los ojos y cuenta hasta tres
MITOLOGIA: MITO DE SISIFO
Fuente: elhuevodechocolate.com
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martes, 1 de septiembre de 2009

MITOLOGIA: MITO DE SISIFO

MITOLOGIA: MITO DE SISIFO

MITOLOGIA: MITO DE SISIFO

MITO DE SISIFO

Hijo de Eolo, fundó la ciudad de Corinto de la que fue rey. Destacó por su astucia e ingenio.Rodeó toda su ciudad con grandes murallas para que los viajeros tuvieran que pagar por pasar por allí. Tenía muchos rebaños y su vecino Autólico le robaba las vacas. El dios Hermes había concedido a Autólico el don de convertir los toros en vacas y de cambiar el color de blanco a rojo, así Autólico robaba a Sísifo los toros blancos y los convertía en vacas rojas. Sísifo veía como su rebaño era cada día más pequeño y el de Autólico cada vez más numeroso por lo que empezó a sospechar y se le ocurrió la idea de grabar en las pezuñas de sus vacas la frase «me ha robado Autólico», de esta manera pudo demostrar que le estaban robando. Admirado Autólico de la inteligencia de Sísifo le entregó a su hija Anticlea para que tuviera hijos tan astutos como Sísifo.

«Los Dioses condenaron a Sísifo a empujar eternamente una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con cierta razón, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.»

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El ingenio de Sísifo también pudo con los mismísimos dioses del Olimpo, aunque al final le costó la vida. Un día que Sísifo estaba en su palacio vio pasar un enorme águila que llevaba entre sus garras una hermosa
mujer. El águila era el dios Zeus que había raptado a la bella Egina hija de Asopo, dios de los ríos. Al rato llegó Asopo y le pidió a Sísifo que le ayudara a encontrar a su hija. Entonces Sísifo le dijo a Asopo que le diría el nombre de la persona que había raptado a su hija si a cambio creaba un río en la colina donde estaba construyendo la ciudad de Corinto. Asopo así lo hizo y Sísifo le contó hacia donde se había dirigido Zeus. Cuando Asopo los encontró, Zeus salió corriendo y se transformó en roca para poder escapar de Asopo.El castigo de Zeus a Sísifo por su traición fue terrible, lo condenó a muerte y envió a su hermano Hades a buscarlo para llevárselo al país de los muertos. Pero Sísifo engañó también a Hades y cuando éste intentó ponerle unas esposas le preguntó:- ¿Qué son esos brazaletes metálicos?Y Hades le contestó:- Son unas esposas y sirven para encadenar a los presos.Sísifo le dijo:- Por favor, enséñame como funcionan.Hades se puso las esposas a sí mismo y Sísifo aprovechó para escapar. Zeus liberó a Hades y mandó otra vez a Sísifo al reino de los muertos. Pero Sísifo le dijo a su mujer que cuando muriese no le hiciese ningún funeral y cuando llegó al país de los muertos se quejó a la diosa Perséfone que su familia ni siquiera había tenido tiempo para enterrarle y le pidió que le dejara volver a la tierra para poder preparar su entierro. Perséfone le dejó marchar diciéndole:- Muy bien puedes irte a arreglar tus cosas, pero vuelve mañana sin falta.Pero Sísifo no volvió en mucho tiempo. Finalmente Hermes lo llevó nuevamente al reino de los muertos donde se le condenó a subir una enorme roca a lo alto de una colina, pero, cuando está casi a punto de llegar a la cima, se le escapa y tiene que empezar de nuevo a subir la piedra y así durante toda la eternidad.
(Se cuenta en el Olimpo que la roca que Sísifo tiene que empujar es exactamente igual a la roca en la que se transformó Zeus para que no lo descubriera Asopo,
padre de Egina).
MITOLOGIA: EL MITO DE ARACNE
Fuente: elhuevodechocolate.com
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